Haciendo una analogía a una frase que titula una película de hollywood, me permito homenajear a cientos de chicos que tuve el honor de conocer en un salón de clases y a quienes debo mi admiración y respeto, jóvenes que por cuestiones de la vida compartieron a mi lado la experiencia de intercambiar vivencias en búsqueda de aprendizajes, una búsqueda compleja y accidentada por el contexto histórico del momento.
Luego de 8 años de labor docente en el Colegio Fe y Alegría Caroní, del sector de la UD-146 en San félix, Estado Bolívar, una comunidad en la cual tuve el privilegio de crecer. Llego el momento de buscar nuevos retos y en mi afán de ser un agente de transformación social a través de la educación, un 05 de diciembre del 2008, se dio mi llegada al Liceo Nacional Luis Tovar en este mismo sector popular de la ciudad. Nunca olvidaré ese primer día, su Director (Prof, Luis Padilla), me comenta: «el único lugar que queda es un aula que esta de deposito, si quieres ese, lo limpias y ves que puedes hacer, es tuyo».
Era el lugar perfecto que necesitaba, un lugar que nadie quería y el cual todos pensaban que era imposible utilizar para dar clases (no doy clases, yo educo). Ese lugar se convirtió en el aula n°8, junto con estudiantes de 5°año liderizado por Regino Boada (un chico a quien conocía desde niño), decidimos transformar ese deposito en un espacio para crecer aprendiendo de una forma diferente. El aula 8, durante 8 años fue un espacio de compartir de viviencias, en el cual los contenidos programáticos y la evaluaciones estaban en un segundo plano, primero estaban mis estudiantes y sus circunstancias, juntos construimos un Proyecto Pedagógico llamada EXPO VENEZUELA, museos temáticos elaborados por los estudiantes para la comunidad y otros planteles educativos, mi énfasis era que entendieran para que estaban aprendiendo.
La EXPO VENEZUELA, no fue lo único positivo y resaltante de este periodo, debo mencionar que se gestiono un crecimiento importante en la formación integral de los jóvenes, se contaba con un privilegiado equipo docente y ademas especialistas en todas las áreas, comprometidos y abocados a dar lo mejor por estos chicos. Pero un periodo que se convirtió en solo eso, un periodo para el recuerdo, con jóvenes que hoy día no están y que en su mayoría han logrado crecer de forma positiva en medio de tanta oscuridad. Sucedió lo que no se puede permitir en la educación, que los intereses personales y políticos sobrepasen las necesidades de los estudiantes.
Cambios directivos, activismo político-partidista, nombramientos de cargos directivos sin méritos ni competencias para ejercerlos, acoso laboral a los docentes que pensaban distinto a las políticas educativas, desconocimiento e inexperiencia del director designado, ausencia en los cargos directivos, fueron algunos hechos que desataron un anarquía en la comunidad estudiantil, que en lo personal me llevó a renunciar al igual que muchos colegas (todos especialistas con postgrados) luego de los acosos de los directivos.
Hoy, dicha institución es el fiel reflejo del sistema educativo venezolano, abandono de las autoridades, insfraestructura deteriorada, indice de deserción escolar alta, abandono de las aulas, escases de docentes, carencia de directivos que apuesten por cambios significativos en virtud de las necesidades reales y no de las ordenes gubernamentales. El reto es ser fiel a nuestros principios, si nuestro principio fundamental en la educación es trasformar jóvenes para la vida, lo lograremos, pero si nuestro principio es cumplir un contenido programático, mantendremos sumergida la esperanza del futuro. No olvides, que el mejor aula es el que no tiene techo, y todos tienen acceso a el…
El próximo escrito será sobre el aula sin techo.